El mate tradicional: la base de todo
La forma más conocida de consumir yerba mate es el mate amargo, preparado con agua caliente (sin hervir) y cebado en un mate con bombilla. Es la versión más pura, donde se percibe con claridad el sabor vegetal e intenso de la infusión.
Otra variante clásica es el mate dulce, al que se le agrega azúcar, miel o edulcorante. Esta opción suaviza el amargor natural y suele ser elegida por quienes prefieren un perfil más amable.
También está el mate cocido, que se prepara como un té: se infusiona la yerba en agua, se cuela y se sirve en taza. Puede hacerse con agua o con leche.
Mate con leche: una versión más cremosa
El mate con leche reemplaza el agua caliente por leche caliente. El resultado es una bebida más suave y cremosa, ideal para quienes buscan una alternativa menos intensa. Puede endulzarse o combinarse con cacao o especias.

Mate con coco: aroma y sabor tropical
Una variante cada vez más elegida es el mate con coco. Puede prepararse de distintas maneras:
Agregando coco rallado directamente a la yerba.
Utilizando leche de coco caliente en lugar de agua.
Combinando coco rallado con azúcar o miel para un perfil más dulce.
El coco aporta aroma y una nota levemente dulce que equilibra el amargor de la yerba mate sin perder su identidad.
Mate con hierbas y yuyos
Las mezclas con hierbas son habituales. Se pueden incorporar hojas de menta, cedrón, peperina u otras aromáticas directamente en el mate. Estas combinaciones modifican el sabor y aportan frescura.
También existen yerbas ya compuestas que incluyen hierbas digestivas o serranas.
Tereré: la versión fría
El tereré es la forma fría del mate. En lugar de agua caliente se utiliza agua helada, hielo o incluso jugos naturales. Es refrescante y suele combinarse con hierbas o frutas cítricas.

Mate en naranja o pomelo: una experiencia distinta
Una de las preparaciones más llamativas consiste en usar una naranja o un pomelo como recipiente natural.
¿Cómo se hace?
Se corta la fruta por la mitad.
Se retira parte de la pulpa para generar espacio.
Se coloca la yerba mate dentro.
Se agrega agua caliente (o fría, si es tereré).
El resultado es una infusión con notas cítricas naturales. La cáscara y la pulpa aportan aroma y un sabor fresco que transforma la experiencia tradicional.
Mate con dulce de leche: una opción golosa
Una de las versiones más llamativas es el mate con dulce de leche. Se puede preparar de distintas formas:
Colocando una pequeña cucharada de dulce de leche en el fondo del mate antes de agregar la yerba.
Mezclándolo previamente con leche caliente para un mate más cremoso.
Incorporándolo directamente en la bombilla para que se integre con cada cebada.
El resultado es una combinación dulce y espesa, ideal para quienes prefieren sabores más intensos y postres líquidos.

Mate con frutas
Además de naranja y pomelo como recipiente, también se pueden agregar:
Cáscaras de limón
Rodajas de naranja
Manzana en cubos
Las frutas aportan aroma y matices dulces o ácidos.
Mate con cerveza: una combinación experimental
Algunas personas experimentan reemplazando el agua por cerveza al cebar la yerba. Esta práctica no forma parte de la tradición clásica del mate, pero combina el amargor de la infusión con las notas propias de la bebida. Se trata de una variante ocasional y no convencional.
Otros agregados que se utilizan
Además de los mencionados, hay quienes incorporan:
Cáscara de coco tostada
Leche condensada
Azúcar mascabo
Esencia de vainilla
Cacao en polvo
Miel
La versatilidad del mate permite adaptarlo a distintos gustos, desde los más tradicionales hasta los más innovadores.

Tipos de yerba para cada preparación
Existen diferentes presentaciones de yerba mate que influyen en el sabor y la intensidad:
Con palo: sabor equilibrado.
Sin palo: más intensa.
Compuesta: mezclada con hierbas.
Saborizada: con esencias cítricas o frutales.
Barbacuá: secada con método tradicional que aporta sabor ahumado.
Especial para tereré: molienda más gruesa.
Beneficios del mate
1. Alto contenido de antioxidantes
La yerba mate contiene polifenoles, compuestos con capacidad antioxidante. Los antioxidantes ayudan a neutralizar radicales libres, asociados al estrés oxidativo celular.
2. Efecto estimulante
Por su contenido de cafeína, el mate puede mejorar el estado de alerta, la concentración y reducir la sensación de fatiga. El efecto es comparable al del café o el té, aunque suele percibirse como más gradual.

3. Posible mejora del metabolismo
Algunos estudios observaron que la yerba mate podría contribuir a una mayor oxidación de grasas y a la regulación del metabolismo energético. Sin embargo, los especialistas señalan que no reemplaza hábitos saludables como la alimentación equilibrada y la actividad física.
4. Impacto en el perfil lipídico
Investigaciones clínicas sugieren que el consumo regular podría asociarse con mejoras en niveles de colesterol, especialmente cuando forma parte de una dieta saludable. Los resultados varían según la población estudiada.
Posibles perjuicios o riesgos
1. Consumo a temperaturas muy altas
Diversos organismos internacionales advirtieron que beber mate muy caliente podría aumentar el riesgo de lesiones en el esófago. El factor de riesgo estaría asociado a la temperatura elevada del líquido, no específicamente a la yerba mate.
Por eso se recomienda evitar el agua hirviendo y dejar que descienda levemente la temperatura antes de cebar.
2. Exceso de cafeína
El consumo elevado puede generar:
Insomnio
Nerviosismo
Aceleración cardíaca
Malestar gástrico
Personas sensibles a la cafeína, embarazadas o con determinadas condiciones médicas deberían consultar a un profesional de la salud.

3. Interacciones
Como otras bebidas con cafeína, puede interactuar con ciertos medicamentos o potenciar efectos estimulantes si se combina con otras fuentes de cafeína.
¿Cuánto mate es recomendable?
No existe una cantidad universal establecida. En términos generales, los especialistas coinciden en que el consumo moderado y a temperatura adecuada es clave para minimizar riesgos.
La recomendación habitual es evitar el agua hirviendo (ideal entre 70° y 80°C) y prestar atención a la tolerancia individual a la cafeína.