La cantante estadounidense Britney Spears decidió internarse voluntariamente en un centro de rehabilitación, según informaron distintos medios de Estados Unidos en las últimas horas.
La medida llega luego de un episodio ocurrido a comienzos de marzo en el condado de Ventura, en las cercanías de Los Angeles, donde la artista fue detenida bajo sospecha de conducir bajo los efectos del alcohol. Tras el arresto, Spears fue liberada poco después.
En aquel momento, un representante de la cantante calificó lo sucedido como “totalmente inexcusable” y aseguró que la artista tomaría las medidas correspondientes y cumpliría con la ley.
Si bien no se confirmó la fecha exacta de su ingreso al centro de tratamiento, la decisión fue interpretada como un paso en esa dirección. Además, según informó el diario Los Angeles Times, Spears tiene prevista una cita judicial el próximo 4 de mayo, vinculada a este incidente.
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En sus memorias publicadas en 2023, la artista había señalado que nunca consumió drogas duras ni tuvo problemas con el alcohol, aunque reconoció el uso del medicamento Adderall para tratar el trastorno por déficit de atención (TDAH).
Spears alcanzó la fama mundial a fines de los años 90 con éxitos como “...Baby One More Time” y “Oops!... I Did It Again”, consolidándose como una de las figuras más influyentes del pop internacional.
A lo largo de su carrera, también atravesó momentos complejos en su vida personal. En 2007 protagonizó una crisis pública que derivó en la instauración de una tutela legal a cargo de su padre, Jamie Spears, quien controló aspectos clave de su vida durante más de una década.
Esa tutela fue finalmente revocada en 2021 por un tribunal de Los Ángeles, tras un fuerte respaldo social impulsado por el movimiento #FreeBritney.
En los últimos años, la cantante publicó su autobiografía, reorganizó su carrera y mantuvo una presencia activa —aunque por momentos polémica— en redes sociales, mientras intenta recomponer su vínculo familiar con sus hijos, que viven con su padre, Kevin Federline.