El arribo de Manuel Ibero a la casa de Gran Hermano generó repercusiones inmediatas en redes sociales, especialmente por su vínculo previo con Zoe Bogach, una de las participantes más queridas de la edición pasada. Sin embargo, Manuel entró decidido a construir una identidad propia, lejos de etiquetas o referencias a su pasado amoroso.
Mientras realizaba su rutina de entrenamiento junto a otros “hermanitos”, la conversación derivó inevitablemente en Zoe. Sin rodeos, Manuel fue claro: “Ahora soy Manuel, ya dejé de ser ‘el ex de’. Esa fue una de las razones por las que yo quería entrar acá”, dijo frente a sus compañeros.
El participante agregó que siente que tiene mucho para aportar más allá de su relación anterior: “Yo no quiero ser el ex de nadie, yo soy yo. Tengo bastante que aportar y bastantes cosas he hecho en mi vida como para que me conozcan por una relación”. De esta manera, dejó en claro que su etapa con Zoe quedó en el pasado.

Manuel también destacó que no tiene intenciones de hablar mal de la influencer: “Si yo entraba acá, a ella le iba a servir mucho. Tiene el contenido… No tengo nada malo para decir de ella. La verdad es que tuve una relación bárbara. Además, nunca hablaría mal de una persona a la que quise”.
Con este descargo, el participante busca cerrar un capítulo mediático y abrir uno nuevo, donde su juego, su personalidad y su convivencia sean los verdaderos protagonistas dentro de la casa más famosa del país.