Ricky Martin en Rosario: hits y una toalla disputada

El astro boricua hizo vibrar el Autódromo Municipal con un show cargado de energía. Sin embargo, la nota de color la dieron unos fanáticos que protagonizaron una insólita pelea por un "pedazo" del cantante.


15 abr, 2026 21:45
Ricky Martin en Rosario: hits y una toalla disputada | Espectáculos
Espectáculos: Ricky Martin en Rosario: hits y una toalla disputada
El cantante subió al escenario exactamente a las 21:00 para dar inicio a una noche donde recorrió todos sus clásicos. A diferencia de su última visita (que había sido en formato sinfónico), esta vez el Autódromo se transformó en una verdadera pista de baile con el ritmo y la potencia que caracterizan al artista.

 

A pesar de que el show no fue extenso, la intensidad fue total. Ricky no paró de bailar, agradeció constantemente a sus seguidores rosarinos y hasta la breve llovizna que cayó sobre el final pareció ser parte de la escenografía de una noche mágica. Pero lo que ocurrió debajo del escenario cuando el show terminaba, superó cualquier guion.
 
Seis personas y un "tesoro" de algodón
 
El momento del "caos" llegó cuando Ricky, fiel a su estilo, lanzó su toalla transpirada al público. Lo que siguió fue una escena digna de un documental de naturaleza: seis fanáticas se abalanzaron sobre la prenda y ninguna estaba dispuesta a soltarla.
Entre forcejeos, gritos y hasta intentos de cortarla con llaves, la disputa duró más de 15 minutos, incluso mientras el show continuaba. "Casi me sacan un riñón", relató entre risas Edgardo, el fanático que terminó siendo el "héroe" de la jornada.
 
Edgardo fue quien usó su fuerza para ayudar a dividir la toalla de manera equitativa. Gracias a su intervención, el "trofeo" se partió en seis pedazos iguales para que cada una de las personas involucradas pudiera llevarse un recuerdo a casa.
 
En diálogo con Telefe Noticias, Edgardo mostró orgulloso su "sexto de toalla", la cual encuadró  junto a la entrada y la pulsera del evento. "Desde el 98, cuando mi mujer estaba embarazada de mi hijo más chico, que lo seguimos. Es un Dios", confesó el fanático, quien ya atesora este pedazo de tela como si fuera una reliquia sagrada.


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