La gripe A H3N2 ya está presente en Argentina, con más de 14 casos confirmados y la primera víctima fatal reportada. A diferencia de un resfriado común, este subtipo de influenza suele presentarse de manera repentina y con síntomas intensos, lo que hace fundamental su detección temprana.
¿Qué es H3N2?
La Influenza A es responsable de la mayoría de los brotes estacionales. El nombre H3N2 indica las proteínas de superficie del virus: Hemaglutinina tipo 3 y Neuraminidasa tipo 2, que le permiten adherirse a las células humanas. Aunque un test positivo detecta la presencia del virus, no todos los casos son graves, pero su capacidad de contagio es alta, especialmente en escuelas, oficinas y transporte público.
Síntomas que distinguen H3N2 de un resfriado
A diferencia del resfriado, que comienza lentamente con estornudos y congestión, la gripe H3N2 se manifiesta de golpe:
Fiebre alta entre 38°C y 39,5°C
Dolores corporales intensos, que dificultan moverse
Escalofríos y fatiga extrema
Tos seca persistente
La pérdida de olfato y gusto, común en COVID-19, es menos frecuente, mientras que el dolor muscular suele ser más severo
Contagio y cronología
El virus se transmite a través de gotitas respiratorias al toser, estornudar o hablar. La persona puede ser contagiosa un día antes de mostrar síntomas y hasta 3-4 días después de la fiebre.
El ciclo típico de la enfermedad es:
Días 1-2: Fiebre repentina y malestar general
Días 3-4: Pico de tos intensa y fatiga
Días 5-6: Fiebre en descenso, persiste el cansancio
Días 7-10: Recuperación del apetito, pero la tos puede durar hasta dos semanas
Prevención y tratamiento
La mayoría de los casos se resuelven con reposo, hidratación y paracetamol. Los antibióticos no son efectivos contra este virus.
Medidas preventivas recomendadas:
Vacunación anual, actualizada según las cepas circulantes
Higiene: lavado frecuente de manos y uso de mascarilla en lugares concurridos
Ventilación: mantener espacios aireados
Los grupos de riesgo (bebés, adultos mayores, embarazadas y personas con comorbilidades) deben buscar atención médica ante síntomas graves, como dificultad para respirar o fiebre persistente por más de cuatro días.
Identificar los síntomas de manera temprana y aplicar medidas de prevención puede marcar la diferencia entre un cuadro leve y complicaciones graves.