"No es la primera vez que sucede", afirmó Carlos, propietario del PH lindero a la obra en construcción, que comenzó hace un año.
Esta vez se astilló el vidrio de un cerramiento que Carlos tiene en su patio, adonde cayeron maderas, que además rompieron caños y varios objetos.

"A las 3.30 mis hijas gritaron y lloraban. Las levanté y las llevé a mi dormitorio", relató el vecino, quien agregó que cuando las nenas van a la escuela se colocan las mochilas sobre sus cabezas y corren hacia la calle porque temen que se les caiga algo encima.

En los últimos tres meses, además, a una vecina se le cayó un tacho de pintura vacío sobre la cabeza.