Ante la imposibilidad de poder abrir sus puertas, la propietaria de este jardín maternal ubicado de Laprida al 2200 decidió dedicarse a lavar autos con la ayuda de su familia.
Con esta improvisada salida laboral, procuran juntar el dinero para costear gastos de alquiler, impuestos y servicios, además del salario de dos docentes. También, venden rifas y preparan comidas.


Frente es la situación crítica que atraviesan estas instituciones, que permencen sin actividad alguna desde el inicio del aislamiento social, preventivo y obligatorio, tienen el apoyo de los vecinos que les llevan sus autos como una forma de colaborar con el nuevo emprendimiento.