Enrique tiene 16 años y el último domingo quedó en medio de una balacera en barrio Tablada, a pocos metros de Pellegrini y el río. Fue en horas de la noche y el disparo le atravesó una de sus piernas. "Él dijo que sintió una moto y escuchó los tiros", asegura su padre, que dio el testimonio de espaldas por miedo a represalias.
"Los barrios pobres a todos les da igual. Tenemos que estar temprano adentro hace varios días, los chicos no pueden jugar", agregó el familiar como postal de lo que ocurre en las calles de la zona sur rosarina.