Un caso de violencia ocurrido meses atrás en la escuela de San Cristóbal vuelve a cobrar relevancia tras el reciente hecho que derivó en la muerte de un joven de 13 años. Se trata de la agresión sufrida por una adolescente de 15 años, atacada por un grupo de compañeras, en un episodio que, según su familia, pudo haber terminado en una tragedia aún mayor.
El hecho ocurrió en noviembre del año pasado, pero tomó visibilidad en enero, cuando familiares de la víctima comenzaron a relatar lo sucedido. La joven fue abordada por varios chicos de su misma edad, quienes la golpearon y le acuchillaron la cara. La intervención de vecinos evitó consecuencias fatales.
Desde el entorno familiar sostienen que existían antecedentes claros de hostigamiento y amenazas por parte de una de las agresoras, situación que había sido advertida en reiteradas oportunidades a las autoridades escolares. Sin embargo, aseguran que no se tomaron medidas efectivas para frenar la escalada de violencia.
Tras el ataque, la adolescente debió abandonar la ciudad junto a su familia por cuestiones de seguridad. Incluso, denuncian que continuaron las intimidaciones luego del hecho.
La abuela de la víctima planteó que el problema no puede atribuirse únicamente a la institución, sino también a la falta de intervención oportuna de los adultos frente a señales de alerta entre los jóvenes. En ese sentido, remarcó que muchas veces se minimizan conflictos que luego derivan en episodios graves.
Además, advirtió sobre un contexto social complejo en la ciudad, donde confluyen factores como el consumo de sustancias, la influencia de redes sociales y la falta de recursos en salud mental. Según indicó, la escasez de profesionales especializados limita la posibilidad de abordar situaciones de riesgo a tiempo.