El senador nacional por Santa Fe de Juntos por el Cambio, Dionisio Scarpin, se refirió en una entrevista exclusiva a las conclusiones que extrae del recientemente establecido acuerdo con el FMI, la sesión del Senado en la que se aprobó y el contexto de la economía argentina.
¿Cuál es la lectura de lo ocurrido en el día de ayer en el Senado por el tratamiento del acuerdo con el FMI?
La sesión fue una continuidad de lo que ya había ocurrido en la Cámara de Diputados. A esa cámara llegó un proyecto del Ejecutivo que luego Juntos por el Cambio le hizo modificaciones, que fueron consensuadas a partir de un diálogo muy importante con parte del oficialismo. Otro sector directamente no acordó, recordemos que Máximo Kirchner abandonó el recinto.
Entonces, ese proyecto pasó al Senado, se discutió en comisión lunes y martes y el dictamen, que fue casi por unanimidad, anticipó lo que pasó ayer dentro del Senado. Fue una sesión relativamente tranquila. La votación salió como se preveía, para evitar un default con el FMI.
¿Por qué Juntos por el Cambio apoyó la iniciativa, a pesar de la negativa del kirchnerismo?
Aprobamos la iniciativa porque entendíamos que si Argentina entraba en default iba a ser un problema mucho mayor, con todas las consecuencias que eso tiene para un país. Una cesación de pagos tiene efectos realmente muy malos no solo para la empresas sino para cada uno de los habitantes. En ese sentido primó la responsabilidad para que hoy se pueda vivir con cierta tranquilidad, mas allá de que este acuerdo no soluciona los problemas de fondo del país.
¿Este acuerdo cambia las expectativas de la economía?
Lo único que hace la aprobación de esta refinanciación es brindar tranquilidad de que no va a haber default, que no es poca cosa, pero solo eso. No cambia en absolutamente nada las otras cuestiones, los problemas reales de la economía. Recordemos, el FMI no es la causa de los problemas de la Argentina; es la consecuencia de lo que venimos haciendo mal.
¿Cuáles son los principales problemas del país?
Uno de los mayores problemas es el déficit fiscal, reconocido incluso en algunos discursos del oficialismo. Gastar más de lo que producimos, año a año, nos lleva, primero, a tratar de conseguir financiamiento, pero recordemos que el Fondo solo es el 12% de la deuda argentina. También se busca financiamiento interno con organismos públicos (Ansés) o con el sector privado (bonos), o emitir moneda con lo que ocasiona: inflación.
Otro problema que contribuye al estrangulamiento de la economía es que exportamos muy poco, no hay ingreso de dólares, por ejemplo, para solventar insumos de empresas que entonces no están produciendo, por ende tampoco se importa.
¿Cómo piensa que puede influir en los próximos dos años de gobierno, las tensiones políticas en el propio oficialismo?
La división dentro del oficialismo, con mucho contenido ideológico para ellos, se profundizó con este acuerdo, pero ya venía de antes, se vio con el presupuesto, es la marca de esta gestión. Y eso paraliza y atomiza el propio funcionamiento del Estado: hay internas entre ministerios, entre secretaria, en un gobierno que siempre se caracterizó por ser muy poco dinámico.
¿Hay orden de Perotti para que sus legisladores no se pronuncien a favor del acuerdo?
Es una pregunta que deberían contestar ellos, no nosotros.