Detuvieron a un hombre acusado de cometer una serie de estafas contra otros socios de un gimnasio ubicado en Salta al 1600, en pleno centro de Rosario. La maniobra, según se pudo reconstruir a partir de denuncias y registros de cámaras de seguridad, consistía en acceder a los casilleros de los usuarios, tomar sus tarjetas bancarias y efectuar pagos mediante un dispositivo de cobro electrónico de su propiedad.
La investigación comenzó luego de que varios clientes advirtieran movimientos extraños en sus cuentas. Los montos denunciados eran elevados y, en algunos casos, alcanzaban cifras millonarias. Ante la reiteración de los reclamos, los responsables del establecimiento iniciaron una revisión interna para determinar qué estaba ocurriendo.

Según explicó Brian, propietario del gimnasio, el acusado era un socio habitual que concurría desde hacía aproximadamente un año y medio y participaba de distintas actividades como cualquier otro usuario. Sin embargo, el análisis de las imágenes de vigilancia permitió detectar un patrón de comportamiento que terminó por vincularlo con las operaciones sospechosas.
De acuerdo con la reconstrucción realizada por el gimnasio, el hombre aprovechaba momentos de menor circulación para abrir los casilleros, retirar tarjetas de crédito o débito y realizar cobros a través de un posnet registrado a su nombre. Luego devolvía las pertenencias y continuaba entrenando para no despertar sospechas.
Las autoridades del establecimiento reunieron registros de cámaras, datos de ingreso y otra documentación que fue entregada a la Justicia. El cruce de información permitió establecer que las operaciones cuestionadas coincidían con la presencia del sospechoso dentro del gimnasio.
Tras el avance de la investigación, el acusado fue detenido y quedó a disposición de la Justicia. Mientras tanto, desde el gimnasio evalúan reforzar las medidas de seguridad en los sectores donde se encuentran los casilleros para evitar que una situación similar vuelva a repetirse.
