Esta historia tranquilamente podría ser una escena de una comedia de Woody Allen, pero lamentablemente es un hecho real, pasó en el barrio Las Flores y de gracioso no tiene nada.
Dos policías de la Motorizada patrullaban el barrio en busca de dos jóvenes, un hombre y una mujer, acusados del robo de una moto. En un momento, lograron identificar a uno de los sospechosos, que se fue corriendo y a toda velocidad se metió en un pasillo de Pasaje 507.
Uno de los efectivos lo siguió. Dejó la moto en la entrada del pasillo y se echó a correr en busca del presunto delincuente. Lamentablemente, no pudo concretar su objetivo y encima, cuando volvió encontró a su propia moto prendida fuego.
Según las primeras informaciones, tuvieron que pedir auxilio a bomberos para sofocar el fuego. Nadie sufrió heridas, pero la moto quedó hecha cenizas en el piso. Mientras tanto, no pudieron dar con los responsables.