Guillermo circulaba con su Ford Ecosport cuando su hijo le advirtió que salía humo del capot. Ante la desesperacion por bajarse del auto, las llamas comenzaron a tomar la parte delantera del vehículo y terminó por consumir todo el rodado.
"Para mí fue una eternidad, aunque habrán sido quince minutos. El humo derivó en fuego y no quise animarme a abrir el capot. De la desesperación no sabía qué hacer", manifestó el resignado propietario de la Ecosport.
Intentaron utilizar el matafuegos pero el fuego no les dio tiempo y priorizaron resguardarse por si explotaba el tubo de gas que estaba en la parte trasera de la Ecosport. El hombre, muy angustiado con lo sucedido, lamentó haber perdido a su medio de transporte.
"Lo importante es que estamos bien mi hijo y yo. Podría haber sido una desgracia. Por suerte logramos bajarnos rápido del auto", expresó Guillermo. El siniestro ocurrió en Esteban De Luca y Ayacucho.