En la isla de Sajalín, en el Lejano Oriente de Rusia, los residentes aprovecharon la enorme cantidad de #caviar de arenque arrojado por el mar a las costas de la bahía de Aniva, en las inmediaciones de la localidad de Necháevka.
Unos tres kilómetros de la línea costera quedaron totalmente cubiertos por las huevas de ese pez, y en ciertos lugares su grosor alcanza entre 10 y 15 centímetros.
Dicen que pueden utilizarse como fertilizantes para sus huertas.