Ballena azul: el corazón del animal más grande del planeta puede pesar como un auto pequeño

La ballena azul es famosa por ser el animal más grande que haya existido, pero su importancia va mucho más allá de sus dimensiones. Desde su enorme consumo de krill hasta el rol ecológico de sus excrementos y el impacto que genera su cuerpo cuando muere, estos cetáceos moldean los océanos de maneras inesperadas.


24 feb, 2026 20:38 | Actualizado: 24 feb, 2026 20:38
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Curiosidades: Ballena azul: el corazón del animal más grande del planeta puede pesar como un auto pequeño

La ballena azul es el animal más grande que haya existido en la Tierra. Su tamaño extremo también se refleja en su sistema cardiovascular: su corazón puede pesar hasta 200 kilos y medir más de un metro de diámetro.

Esta dimensión permite afirmar que el corazón de una ballena azul puede equipararse en peso a un auto pequeño, dependiendo del modelo.

Un latido que se puede detectar a distancia

Estudios científicos indican que:

  • Su corazón puede latir apenas dos veces por minuto cuando se sumerge en profundidad.

  • Cada latido impulsa grandes volúmenes de sangre a través de su enorme cuerpo.

  • El sonido de sus pulsaciones puede detectarse con equipos especializados bajo el agua.

Más curiosidades impactantes sobre la ballena azul

  • Puede superar los 30 metros de largo.

  • Su lengua puede pesar tanto como un elefante adulto.

  • Su cría puede aumentar hasta 90 kilos por día durante los primeros meses de vida.

  • Es más grande que muchos dinosaurios conocidos.

1. Come toneladas de krill… y eso transforma ecosistemas

Estos gigantes marinos consumen enormes cantidades de krill —pequeños crustáceos similares a camarones— para sostener su enorme metabolismo. Dependiendo de la temporada, una sola ballena puede ingerir hasta 16 toneladas de krill por día, el equivalente a miles de kilos de alimento filtrado a través de sus barbas.

Este proceso no solo es impresionante por la cantidad, sino porque el krill forma la base de la cadena alimentaria oceánica, sustentando a peces, aves marinas y otros mamíferos.

2. Sus excrementos: fertilizantes naturales de los océanos

La ballena azul no solo come mucho, sino que también recicla nutrientes esenciales. Sus heces son ricas en hierro y otros minerales que fertilizan el océano y estimulan el crecimiento del fitoplancton, que es la base de la vida marina y una de las principales fuentes de oxígeno del planeta.

Este efecto ha sido descrito como un ciclo vital oceánico: las ballenas comen krill, liberan nutrientes en zonas menos profundas y allí estos fertilizan el océano, apuntalando toda la cadena alimenticia marina.

3. Orina de ballena: una nube nutritiva que ayuda a la vida marina

Aunque menos conocida que su excremento sólido, la orina de las ballenas también aporta nutrientes clave al océano. En algunos estudios, se ha estimado que una ballena puede producir hasta casi 1.000 litros de orina en un día, liberando nitrógeno y otros compuestos beneficiosos.

Este flujo de nutrientes es esencial para zonas donde el océano es pobre en elementos como hierro y nitrógeno, reactivando la productividad de plantas microscópicas que sustentan la red alimentaria.

4. Lo que sucede cuando una ballena muere

La vida de una ballena no termina en su muerte: su cuerpo se convierte en un recurso vital para los ecosistemas profundos. Cuando un cetáceo gigante muere y su cuerpo se hunde hasta el lecho marino, sirve de fuente de alimento para toda una comunidad de organismos —desde tiburones carroñeros hasta esponjas, cangrejos y bacterias— en un proceso llamado “zona de queda de ballena”.

Este fenómeno puede sostener comunidades enteras en profundidades oceánicas donde el alimento escasea.

5. Comunicación, velocidad y longevidad

Además de sus aportes ecológicos, la ballena azul sigue siendo sorprendente en otros aspectos:

  • Sus vocalizaciones son de las más potentes del reino animal, con sonidos de muy baja frecuencia que pueden viajar hasta miles de kilómetros bajo el agua.

  • Aunque no son conocidas por su velocidad, pueden alcanzar los 50 km/h en movimientos rápidos.

  • Su esperanza de vida puede superar los 80 o incluso 90 años en condiciones naturales.

Por qué importan

La ballena azul no solo es un símbolo de la biodiversidad oceánica, sino también un actor clave en la salud del planeta. Desde su papel en la productividad del océano hasta su contribución a la captura de carbono y la fertilización de ecosistemas, estos gigantes marinos son fundamentales para mantener el equilibrio de los mares que cubren la mayor parte de la Tierra.