Carlos Alcaraz ya tiene el trofeo que le faltaba. En una tarde histórica en la Rod Laver Arena, el murciano se ha proclamado campeón del Open de Australia por primera vez en su carrera, venciendo a Novak Djokovic en cuatro sets. Con esta victoria, Alcaraz no solo suma un nuevo "Grande" a sus vitrinas, sino que completa su palmarés de Grand Slams y arranca la temporada 2026 en la cima del tenis mundial.
De la tormenta serbia a la reacción de un campeón
El encuentro comenzó con un Djokovic dominante, moviéndose con la autoridad de quien ha ganado diez veces en este escenario. El serbio asfixió a Alcaraz en la primera manga con un 6-2 inapelable, haciendo parecer que la experiencia pesaría más que la juventud.
Sin embargo, la capacidad de ajuste de "Carlitos" volvió a ser su mejor arma. Tras un análisis rápido al cierre del primer set, el español cambió el guion:
- Ajuste táctico: Incrementó la agresividad desde el fondo y castigó el desgaste físico de Nole.
- Recital de golpes: Con un tenis eléctrico, devolvió el golpe con un 6-2 en el segundo parcial, incluyendo puntos inverosímiles que levantaron a la grada.
El asalto final al trono
El tercer set fue el punto de inflexión. Con el marcador igualado 2-2, Alcaraz subió el nivel de intensidad, rompiendo el servicio de un Djokovic fatigado para cerrar el parcial por 6-3.
Pese a la ventaja, el cierre no fue sencillo. El cuarto set recordó por qué Djokovic es el tenista más laureado de la historia: el serbio resistió con orgullo, intentando forzar el tie-break hasta el último suspiro. No obstante, con 7-5 en el marcador final, Alcaraz logró el quiebre decisivo que le otorgó la gloria eterna en Australia.
"Australia ya tiene un nuevo rey. El único grande que le faltaba ya está en posesión del español tras un duelo entre titanes."
Con este triunfo, Carlos Alcaraz no solo rompe la hegemonía de Djokovic en su "patio de recreo", sino que envía un mensaje contundente al circuito: la era Alcaraz es una realidad absoluta.