Rosario Central superó con claridad a Barracas Central por 2 a 0 y se sacó de encima una mochila pesada: ganar por primera vez en el año como local. El equipo auriazul fue ampliamente superior y el marcador, incluso, quedó corto.
El partido, correspondiente a la quinta fecha del Torneo Apertura 2026, tuvo un comienzo trabado, con interrupciones constantes y poco juego fluido. En ese escenario incómodo, Central tardó en acomodarse, pero cuando logró imponer su ritmo el desarrollo se inclinó definitivamente a su favor.
El crecimiento del Canalla tuvo nombre propio. Ángel Di María asumió el control del juego, pidió la pelota y empezó a romper líneas con pases precisos y cambios de frente que desarmaron el planteo visitante. Faltó eficacia en la primera parte, pero no ambición ni dominio.
Central salió decidido a no dejar dudas y mantuvo a Barracas contra su arco. Tras varias aproximaciones, Enzo Copetti encontró su revancha personal y abrió el marcador con una definición que desató el desahogo en las tribunas del Gigante de Arroyito.
Con la ventaja, el equipo no retrocedió. Siguió atacando, manejó los tiempos y tuvo chances para ampliar la diferencia. Di María aprovechó una pelota suelta y definió con sutileza por encima del arquero para sentenciar el partido.
Fue una noche completa en Arroyito. Central ganó bien, jugó mejor que su rival y encontró razones futbolísticas para ilusionarse. En tiempos de exigencia, no es poco.