En la previa y por los parlantes emitieron como debía comportarse el público, en el ingreso, cumplir todos los requerimientos, con el alcohol, medidas de temperatura a cada persona, y anotándose nombre y apellido, documento y dirección a cada uno, para hacer un seguimiento en el eventual caso que despierte un resultado positivo.
Luego de cumplir esos requisitos de conducta, se podía pasar a lo que sería “la sala”, que no fue más que un lugar abierto con césped, y con algo así como unas 20 burbujas con capacidad para 180 personas para que finalmente se pueda disfrutar del cortometraje.
La gente aprovechó el buen clima para poder salir de sus casas, llevar algo para tomar y por qué no comer también, mientras miraban en primer horario películas infantiles, para luego exhibirse, “El ratón Perez”.