Creatividad al máximo en la cocina
La prueba exigía algo más que técnica culinaria. Los concursantes debieron construir una marca: nombre, estilo, ambientación y propuesta gastronómica. El objetivo era demostrar que, además de cocinar, pueden pensar un proyecto integral de restaurante.
Algunos apostaron por conceptos descontracturados y con humor; otros eligieron líneas más sofisticadas o vinculadas a sus raíces culturales.
Identidad, concepto y estrategia
El desafío puso en juego la creatividad y la capacidad de comunicar una idea clara. El nombre elegido fue clave para transmitir personalidad y diferenciarse en una competencia donde cada detalle suma.
Entre risas, nervios y presentaciones cargadas de entusiasmo, los participantes defendieron sus propuestas frente al jurado.
👉 Mirá el video con los mejores momentos y descubrí cuál fue el concepto que más sorprendió.