Luego de que el Banco Central eliminara una restricción que les impedía tercerizar la atención al cliente, los bancos públicos y privados quedaron habilitados para ofrecer todos sus servicios financieros en supermercados, estaciones de servicio, farmacias, cadenas de electrodomésticos y cualquier otro tipo de comercio minorista.
La autoridad monetaria aprobó una normativa que establece las condiciones para garantizar de una “manera segura, transparente y efectiva” la realización de distintas operaciones bancarias, -como abrir una cuenta, suscribir un plazo fijo, obtener préstamos- a través de agencias complementarias, denominadas corresponsalías bancarias.