Según indicaron, mantener una ventilación mínima en los ambientes es fundamental, incluso en días de mucho frío, ya que permite la correcta circulación del aire y reduce la acumulación de este gas tóxico, que es imperceptible para las personas.
Además, remarcan la importancia de controlar el funcionamiento de los artefactos de calefacción y realizar revisiones periódicas con un profesional matriculado. Estas inspecciones permiten detectar posibles fallas o pérdidas que pueden derivar en situaciones peligrosas dentro del hogar.
En este sentido, Miguel Ocampo, gasista matriculado (Mat. 8882), subrayó la necesidad de no descuidar el mantenimiento: una revisión a tiempo puede evitar accidentes graves.

El monóxido de carbono es un gas incoloro, inodoro y no irritante, lo que lo vuelve especialmente peligroso, ya que no puede percibirse sin equipos específicos. Se genera por la combustión incompleta de materiales como gas, leña, carbón o kerosene, en artefactos que no funcionan correctamente o en ambientes mal ventilados.
Entre los síntomas más frecuentes de intoxicación se encuentran el dolor de cabeza, mareos, debilidad, náuseas, vómitos, confusión y, en casos más graves, pérdida de conocimiento. Ante la presencia de estos signos, los especialistas recomiendan ventilar inmediatamente el ambiente, salir al aire libre y acudir de urgencia a un centro de salud.
También se aconseja no utilizar hornallas ni hornos para calefaccionar los ambientes, evitar el uso de braseros o estufas a combustión en espacios cerrados sin ventilación adecuada, y verificar que las salidas de gases al exterior no estén obstruidas.
Otro punto clave es observar señales de alerta en los artefactos, como llama de color amarillo o anaranjado (cuando debería ser azul), presencia de hollín o manchas alrededor de los equipos, o un funcionamiento irregular.
Consejos para cuidarse del frío de forma segura
Ante la llegada del invierno, los especialistas también recomiendan adoptar hábitos que permitan mantener el hogar cálido sin poner en riesgo la salud:
- Ventilar todos los ambientes al menos unos minutos por día, incluso cuando hace frío.
- Abrigar el cuerpo en capas, priorizando mantener el calor corporal antes que sobrecargar los ambientes con calefacción.
- Sellar puertas y ventanas para conservar la temperatura interna, pero sin bloquear la ventilación necesaria.
- Utilizar artefactos de calefacción habilitados y en buen estado, evitando soluciones improvisadas.
- No dormir con braseros o estufas encendidas sin supervisión.
Mantener hidratación y buena alimentación, claves para afrontar las bajas temperaturas.

Por eso, los especialistas insisten en que la prevención, la ventilación y el mantenimiento adecuado son fundamentales para atravesar el invierno de manera segura y evitar riesgos dentro del hogar.