Las mordeduras de palometas registradas en la playa de Victoria durante el fin de semana generaron preocupación entre los bañistas, aunque las autoridades confirmaron que no hubo lesiones de gravedad ni amputaciones.
De acuerdo con información oficial del área de salud municipal, entre siete y diez personas debieron recibir atención hospitalaria por heridas leves, mientras que otros casos fueron asistidos en la misma playa con botiquines de primeros auxilios. No se constataron internaciones prolongadas ni consecuencias severas.
Especialistas coinciden en que este tipo de episodios se repite en períodos prolongados de calor intenso, ausencia de lluvias y temperaturas del agua que superan los 27 grados. En esas condiciones, las palometas, una especie habitual del río, modifican su comportamiento y se vuelven más agresivas.
Desde la concesión de la playa explicaron que estos peces siempre están presentes en el río, pero que los ataques a personas no son habituales y aparecen casi exclusivamente cuando se combinan temperaturas extremas y la bajante del río.
Por ese motivo, ante la detección de mordeduras, se activan protocolos preventivos como la colocación de bandera roja y advertencias constantes por parte de guardavidas y personal del lugar.
Sin embargo, remarcaron que no existe facultad para impedir el ingreso al agua, incluso cuando el riesgo está señalado. En jornadas con sensaciones térmicas cercanas a los 38 grados, muchos bañistas deciden entrar al río pese a las advertencias.