Chubut se convirtió en el escenario de una novedosa y controvertida apuesta comercial: la venta de carne de burro. A través de una prueba piloto monitoreada por el Ministerio de la Producción, un productor local comenzó a comercializar este producto, logrando una respuesta del público que superó todas las previsiones iniciales. El stock proyectado para una semana de ventas se agotó en apenas un día y medio, mientras que las reservas para degustaciones en parrillas de la zona se encuentran totalmente colapsadas.
Características y comparación con la carne vacuna
Según explicó Julio Cittadini, el productor detrás de este proyecto, la carne de burro posee características muy similares a la bovina. "En color y tipo de carne es muy parecida a la de vaca, y en el sabor también. Si no es una persona muy conocedora, podría creer que está comiendo carne de vaca", señaló.
Entre los puntos destacados del producto se encuentra su magrura, ya que se trata de una carne con menor contenido graso que la vacuna. Además, ofrece una gran versatilidad debido a que los cortes obtenidos son exactamente los mismos que los del ganado bovino. En cuanto a los tiempos de producción, se estima que la faena se realiza en animales de entre un año y medio y dos años y medio.
El principal atractivo de esta alternativa es su costo. Durante la etapa de prueba, el kilo se comercializó a un valor único de 7.500 pesos, sin distinción de cortes. Las proyecciones indican que, una vez establecida la comercialización definitiva, el precio de la carne de burro no superará el 50% del valor de la carne vacuna, posicionándose como una opción altamente accesible para el consumidor.
Barreras culturales y viabilidad logística
A pesar del éxito de ventas en el sur, el debate llegó a ciudades como Rosario, donde carniceros y clientes analizan la posibilidad de su llegada a la región centro. Si bien desde el sector comercial lo ven como una oportunidad para ampliar el abanico de oferta, advierten sobre dos grandes obstáculos:
- Cuestión cultural: Existe una fuerte resistencia ética y emocional, vinculada a la percepción del burro como animal doméstico.
- Logística y fletes: Carniceros locales señalaron que el costo del transporte desde Chubut a provincias como Santa Fe, sumado a los requisitos de cadena de frío y envasado al vacío, podría encarecer el producto y volverlo inviable económicamente para la zona central del país, a menos que se replique la producción en la región.