Vecinos de Morón denunciaron una fiesta clandestina que duró toda la noche. Cuando los policías arribaron, los jovenes empezaron a tirarles piedras para que se largaran.
Los agentes dispararon balas de goma para dispersar a los agresores que no se detuvieron y los agentes uniformados debieron irse. La secuencia quedó grabada en cámaras de seguridad.
Según los vecinos, en la fiesta había unos 70 adolescentes.