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La justicia que no llegó: las denuncias y el triste final de Paula Martínez

La joven, que había sido violada en manada por 10 hombres, fue hallada el domingo colgada de un ventilador de techo de su casa.
Por Telefe Rosario

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En diciembre de 2016 en una casa de Florencio Varela empezó el calvario para Paula Martínez. La joven había ido a una fiesta invitada por una conocida suya, aceptó un trago que le ofrecieron y cuando recuperó la consciencia, habían pasado tres días.

Paula fue drogada, raptada y violada por al menos 10 hombres, los denunció, pero ninguno de ellos hasta ahora fue a juicio. En cambio, se dedicaron a hostigarla y amenazarla de muerte hasta que ayer, en el límite de sus fuerzas, tomó la decisión de quitarse la vida.

Notablemente afectada por la trágica noticia de la muerte de su hija, que tenía 23 años, Sandra reveló que Paula se encontraba inmersa en un cuadro depresivo y bajo tratamiento psicológico y psiquiátrico, proceso que atribuyó a las vejaciones que la chica sufrió hace cinco años.

“Estoy destrozada, me abandonaron todos. Ella se quedó sola y así terminó, pedí ayuda a todo el mundo porque ya no podía ayudarla, más que estar ahí con ella. La mataron en vida, son asesinos, como todos los violadores, y ahora la terminaron de matar. Ellos la llevaron a esto”, dijo Sandra.

Y narró toda una serie de episodios de hostigamiento y amenazas constantes que atravesaron desde entonces, tanto Paula como su familia, presuntamente de parte de familiares de los sospechosos de haber participado de la violación.

“Desde hacer roncar una moto en la puerta de mi casa hasta pasarse el rastrillo de la máquina de cortar pasto por los testículos, haciendo gestos. Todas las mujeres parientes de ellos defendiendo a los violadores, filmándome a mí con todos mis chicos y los de ella, hostigándonos, pasando por nuestra calle, gritándonos ‘putas’, ‘drogadas’”, contó Sandra.