Apoyados sobre eun Mercedes Benz color negro estaban los dos hombres oriundos de Santa Fe que fueron víctimas de un nuevo ataque mafioso. Se dedicaban a la compra venta de autos y venían a Rosario a realizar transacciones comerciales con cierta frecuencia.
Las víctimas venían a concretar una operación, por eso tenían una gran cantidad de dinero. Pero los atacantes solo querían dispararles. No se llevaron nada. Toda la plata quedó ahí, y fue contabilizada por personal policial.
Marcelo trabaja acá desde hace 9 meses. Nunca vio movimientos extraños y jamás imaginó que podía pasar algo así. Cuando hablamos anoche con él todavía temblaba. Y es entendible porque estuvo cerca de quedar en la línea de fuego. Lo salvo el mate. Parece una metáfora o una historia de ciencia ficción. Pero no lo es.