Las tres mil lamparitas del arbolito de navidad ya iluminan la emblemática esquina de Pellegrini y Oroño. No hubo Papá Noel, shows en vivo, picninc ni calle cortada. La Municipalidad intentó que sea lo más sobrio posible para que no se congregue una multitud pero la gente no aguantó las ganas y se acercó igual.
El encendido fue antes de lo esperado y sorprendió a todos de manera repentina. Estaba previsto para las 20.30 pero minutos antes de las 20, cuando todavía había claridad, las luces se prendieron y empezaron a titilar a pleno.
Fue diferente, es cierto, pero no le faltó magia ni emoción a la noche. El arbolito es un clásico que contagia espíritu navideño y para muchas familias tiene un significado muy especial.