Se trata de un comercio clásico, con más de 40 años en el rubro. Dos delincuentes entraron al mediodía, se hicieron pasar como clientes y redujeron a las chicas que estaban atendiendo.
Se llevaron cuatro celulares de alta gama y la recaudación del día. Por la noche habían identificado dónde estaban los teléfonos por la geolocalización, pero la policía no podía allanar el domicilio indicado porque no tenían autorización judicial.