Rosario y la región
Avanzan las obras para salvar la cascada del Saladillo
Con una inversión millonaria, la provincia completa la primera barrera subterránea para frenar la erosión. El objetivo es proteger el histórico puente Molino Blanco y la conectividad entre Rosario y Villa Gobernador Gálvez.
La emblemática cascada del arroyo Saladillo, que en la última década retrocedió más de 550 metros por la fuerza del agua, empieza a encontrar su límite. El gobierno provincial está finalizando la colocación de la primera pantalla de contención, un paso fundamental para estabilizar el cauce y dar tranquilidad a los miles de vecinos que cruzan diariamente el puente Molino Blanco.
Los trabajos actuales presentan un avance del 40 % y se centran en una ingeniería de enorme complejidad: estructuras de 25 toneladas de hierro que se hunden a 33 metros de profundidad. De los 19 módulos que conforman la barrera principal aguas abajo, ya se instalaron 17, lo que permitirá completar este tramo del cauce durante el transcurso de enero.
Esta intervención no es solo una cuestión de paisaje. La erosión constante dejó a la cascada a apenas 150 metros del puente que une Rosario con Villa Gobernador Gálvez. Si el retroceso continuara, se pondría en riesgo la estructura del paso y de la propia avenida Circunvalación, lo que obligaría a los usuarios a realizar desvíos de hasta 8 kilómetros para trasladarse entre ambas ciudades.
Desde el Ministerio de Obras Públicas destacaron que la provincia decidió asumir la inversión de 28 mil millones de pesos tras la decisión del gobierno nacional de abandonar el proyecto. El plan incluye una segunda pantalla de anclaje aguas arriba, donde ya se colocaron 15 de los 53 bloques previstos, todos unidos por vigas que garantizan la firmeza de la obra frente a las crecidas del arroyo.
La urgencia de finalizar las tareas en el cauce responde a la necesidad de proteger el sector más expuesto a los procesos naturales de desgaste. Con el avance de estas "paredes" subterráneas de hormigón, se busca cerrar un problema que lleva más de 20 años sin soluciones definitivas, asegurando la infraestructura vial y la estabilidad del suelo en una zona clave para la región.