El consumo de pollo cayó al igual que el de carne vacuna. Las cifras las dio a conocer el Ministerio de Agricultura Nacional. En las pollerías locales la venta bajó un 30 por ciento en un año.
"La caida tiene que ver principalmente con el precio, cayó alrededor de un 30%. Es muy difícil la situación porque tenemos que costear el alquiler y los gastos del negocio", explicó Norma, la propietaria de una pollería.
Los alimentos son el último eslabón en la cadena de retracciones. Pero ya empieza a notarse también allí, la crisis económica.