En el barrio privado San Marino, la tranquilidad se vio alterada por la denuncia de un robo. Los propietarios de una vivienda alertaron a la policía después de notar la desaparición de 2.100 dólares, dinero que solían guardar en un lugar específico de la casa. La sospecha se fortaleció cuando revisaron las cámaras de seguridad, que mostraron a una empleada ingresando en varias ocasiones a la habitación donde se encontraba el dinero.
Con esa evidencia en mano, los oficiales acudieron al domicilio y realizaron una requisa. La empleada, una mujer que trabajaba en la casa, fue revisada en el lugar, y entre sus prendas encontraron 600 dólares. Pero la búsqueda no terminó allí: en presencia de un testigo, inspeccionaron su vehículo y descubrieron otros 1.500 dólares ocultos debajo del asiento del conductor.
La sospechosa fue detenida y trasladada a la comisaría 23ª de Funes. Allí quedó a disposición de la justicia, mientras avanzan las investigaciones para esclarecer completamente el caso. La historia evidencia cómo el trabajo en confianza puede verse empañado por gestos que lastiman la buena relación y la tranquilidad del barrio.