Educación en Rosario: aumenta la asistencia escolar, pero menos jóvenes terminan el secundario

La Usina de Datos de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) presentó un informe que evidencia un contraste en la educación rosarina: mientras la asistencia escolar en adolescentes de 15 a 17 años creció en la última década, la terminalidad del nivel secundario se mantiene rezagada, reflejando trayectorias educativas interrumpidas y desafíos estructurales en el sistema educativo local.


Rosario y la región: Educación en Rosario: aumenta la asistencia escolar, pero menos jóvenes terminan el secundario

Durante más de un siglo, la educación en Rosario avanzó de manera sostenida. La alfabetización dejó de ser un problema estructural, la escolarización primaria se volvió prácticamente universal y la asistencia a la escuela secundaria aumentó significativamente. Sin embargo, los datos recientes muestran que estar en la escuela no garantiza completar el nivel secundario.

Un informe elaborado por la Usina de Datos de la UNR analiza el comportamiento histórico de la educación en la ciudad y evidencia que, aunque más adolescentes permanecen en la escuela, menos logran finalizar sus estudios secundarios.

Alta asistencia, resultados incompletos

El documento señala que en 2022 la asistencia escolar de jóvenes de 15 a 17 años alcanzó el 86,4 % en Rosario, una mejora respecto del 77,8 % registrado en 2010. En términos generales, más adolescentes asisten actualmente a la escuela secundaria que hace una década.

No obstante, cuando se analiza el nivel educativo efectivamente alcanzado, los resultados muestran que el crecimiento de la población con secundario completo es más lento, dejando en evidencia trayectorias escolares interrumpidas o inconclusas.

El informe no detalla abandono anual ni egresos por cohorte, pero la comparación entre generaciones indica una brecha persistente entre quienes transitan el nivel secundario y quienes logran finalizarlo.

El secundario, el eslabón más frágil

Históricamente, la educación primaria fue el nivel que primero logró consolidarse, con tasas de finalización muy altas. En cambio, el secundario aparece como el eslabón más débil del sistema educativo rosarino, donde el acceso se amplió más rápido que la finalización.

Mientras que el analfabetismo cayó de forma drástica, la terminalidad del nivel medio sigue siendo una asignatura pendiente. El sistema educativo logra incorporar a más estudiantes, pero mantenerlos hasta la obtención del título sigue siendo un desafío.

Trayectorias largas, menos títulos

Otro hallazgo del informe es que el promedio de años de escolaridad en la población rosarina creció de manera constante, indicando que las personas permanecen más tiempo dentro del sistema educativo. Sin embargo, este incremento no siempre se traduce en títulos completos, especialmente en secundaria, reforzando la idea de trayectorias prolongadas pero interrumpidas por repitencias, abandonos tardíos o egresos postergados.

El informe no atribuye la brecha a un solo factor, sino que sugiere que la dificultad de finalizar el secundario en Rosario tiene un carácter estructural, persistiendo incluso en contextos de expansión educativa general.