El delincuente se toma su tiempo, elige el negocio, corta candados y luego rompe el vidrio. La escena se divide en un lapso de tiempo que supera la hora y el desenlace es el robo de dos televisores que se llevó en una moto.
La impunidad del ladrón es tal, que es la segunda vez que violenta el ingreso a éste negocio. Los dueños hicieron la denuncia y ahora esperan un guiño de la justicia.
"La pérdida económica para el negocio de Córdoba al 700 supera los 220 mil pesos, entre los Smart y el daño a la vidriera", afirmó Georgina la propietaria del local.
El hecho ocurrió en Puerto general San Martin, donde aseguran que los delincuentes tienen vía libre y generan temor en la sociedad que es reticente a denunciarlos.