Rosario Central inició una investigación interna para sancionar a los hinchas involucrados en los hechos ocurridos durante los festejos posteriores al clásico, registrados el último fin de semana en el Gigante de Arroyito, en el partido ante Banfield.
Según se informó, durante el encuentro se arrojaron al campo muñecas inflables y muñecos con la camiseta del rival, lo que fue considerado por la dirigencia como un comportamiento inapropiado que excede los límites del folclore futbolero.
El árbitro Nicolás Lamolina dejó constancia de lo sucedido en su informe, donde detalló que debió detener el juego a raíz de estos episodios protagonizados desde la tribuna local.
Frente a este escenario, el club avanzó con un sumario para individualizar a los responsables y aplicarles sanciones. Además, manifestaron preocupación por las posibles consecuencias disciplinarias que estos hechos podrían acarrear, especialmente en un contexto en el que la institución se prepara para disputar torneos internacionales.
"Estos actos y manifestaciones no son folclore, son actos ofensivos e inadmisibles que van en contra de los valores de esta prestigiosa institución; y que no hacen más que perjudicar la imagen de un club que hace tiempo está trabajando para ser una institución modelo y trascender con sus acciones", expresó el comunicado del club.
Desde la dirigencia remarcaron que este tipo de conductas no solo afecta la imagen institucional, sino que también puede derivar en sanciones económicas o deportivas. En ese sentido, reafirmaron su intención de avanzar con medidas concretas una vez que se logre identificar a los implicados.
El comunicado también hizo hincapié en la necesidad de sostener un clima de respeto en el ámbito deportivo y evitar manifestaciones que puedan interpretarse como violentas o discriminatorias.