El jefe de la barrabrava de Newell’s, junto a otros cinco integrantes de la pesada rojinegra, quedaron este domingo en prisión preventiva efectiva tras haber sido imputados por el crimen del ex líder de la tribuna leprosa Nelson “Chivo” Saravia, perpetrado en octubre pasado en su casa de San Nicolás al 3700.
La investigación del crimen está a cargo de los fiscales Matías Edery, David Carizza y Luis Schiappa Pietra. La jueza Silvia Castelli llevó adelante la audiencia imputativa y dispuso la prisión preventiva por el plazo de ley para todos los barrabravas leprosos que habían sido detenidos en los allanamientos del jueves pasado.
A Guillermo Salvador Alegre, Alexis Brian Dittler, Juan Manuel Arévalo, Kevin Nahuel Jambrina, Jonatan Ezequiel Burgos y Alejandro Nicolás “Rengo” Ficcadenti le atribuyeron haber formado parte del grupo que tomó parte en el homicidio de Nelson Gabriel Aquiles “Chivo” Saravia, ex jefe de la barrabrava de Newell’s, ocurrido el 23 de octubre de 2021 a las 0.30 horas en su domicilio de San Nicolás 3712.
Aquella noche un grupo de alrededor de 20 personas se reunió en Garibaldi 3385 para planear el ataque criminal contra Saravia. En ese lugar se organizó la logística del hecho, se prepararon los vehículos, se repartieron las armas, se cambiaron de ropas y se designaron los roles de cada uno de los partícipes en el hecho. Toda la logística fue organizada por Guillermo Manuel “Chupa” u “Ojitos” Sosa y el “Rengo” Ficcadenti.
La reunión organizativa del crimen de Saravia quedó registrada a través de imágenes correspondientes a la extracción del DVR secuestrado en el allanamiento del 23 de octubre pasado, en la casa de Sosa de Garibaldi 3385.
A las 0.14 horas el grupo de personas partió del domicilio del Chupa Sosa a bordo de al menos dos vehículos -uno de ellos un Peugeot 308 de color blanco - y arribó a las cercanías del domicilio del Chivo Saravia, sito en San Nicolás 3712. Ingresaron violentamente a la casa y le dieron muerte al líder de la barra de Newell’s.
Del Peugeot 308 descendieron al menos cuatro personas que se dirigieron a la puerta del domicilio, forzaron la puerta con una patada e ingresaron armados. Al ver a la pareja de Saravia le consultaron “dónde está tu marido”. Ante el silencio de la mujer ingresaron al dormitorio donde estaba el líder de la barra rojinegra y lo ejecutaron a tiros.
Los atacantes que ingresaron fueron al menos cuatro, todos con armas de fuego. Luego del hecho regresaron al domicilio de Garibaldi 3385, a las 0.45 aproximadamente. Se cambiaron de ropas, dejaron las armas y realizaron a los que se quedaron un pormenorizado relato del homicidio.
Alegre era una de las personas encargadas de organizar y dar directivas al resto, distribuyó armas que tenía en una mochila, y fue uno de los que se dirigió al domicilio de Saravia portando un arma de fuego. Fue quien abrió la puerta de la casa de la víctima con una patada y efectuó disparos contra la víctima.
Dittler participó de la reunión de organización del crimen, se cambió de ropa previo al hecho, tomó un arma de fuego tipo pistola, formó parte del grupo de personas que se dirigió a la casa de Saravia. Luego del homicidio regresó a calle Garibaldi portando un arma de fuego donde festejó con parte del grupo y volvió a colocarse su ropa.
Gabriel Alexis Ozuna también participó del grupo comando que concurrió a cometer el hecho, tomó un arma larga con la que se salió de la casa del Chupa Sosa y regresó portando la misma. En tanto que Arévalo intervino cargando combustible en los vehículos utilizados, se dirigió a la casa de la víctima, regresó a calle Garibaldi y comunicó al resto el resultado del ataque escenificando el mismo.
Jambrina fue otro que participó del ataque. También se encargó de buscar combustible para los vehículos utilizados y formó parte del grupo que se dirigió a la casa de Saravia, para luego regresar a Garibaldi 3385.
Burgos tuvo en su poder un arma tipo pistola con un cargador para 30 municiones con la que concurrió al domicilio de Saravia y la cual estaba en su poder al momento de regresar a calle Garibaldi.
El Rengo Ficcadenti era uno de los líderes de la barra de Newell’s junto a Chupa Sosa. En ese rol fue una de los que organizó toda la logística del homicidio de Saravia. Saludó a Sosa apenas llegó al lugar a las 0.09. Tomó un arma de fuego a la que le colocó un cargador para 30 municiones. Formó parte del grupo que se dirigió a la casa de Saravia y que regresó luego cuando el resto de los partícipes relataron los pormenores del ataque.
Según la investigación del fiscal Edery, el crimen del Chivo Saravia se enmarca en un hecho cometido a consecuencia de la sucesión de la barrabrava de Newell’s, de la cual todos los imputados forman parte, en tanto que Ficcadenti y Sosa tienen una incidencia directa por haber sido unos de los líderes de una de las facciones.