Los primeros en recibir su dosis son trabajadores que preparan una copa de leche, el objetivo es convencer a quienes todavía no se vacunaron.
No sólo se trata de aplicar la dosis, sino de convencer a aquellos que por miedo o por falta de conectividad han desistido de ser vacunados. Es un operativo sin precedentes.
"Proponemos concientizar a los vecinos y evacuar cualquier duda" afirmaron los encargados del operativo.
Desde el director del distrito sudoeste hasta las médicas hacen un trabajo puerta a puerta valiosísimo.
El resultado por el momento es satisfactorio, carnet en mano y sonrisa de oreja a oreja, los vecinos más humildes también reciben lo que por derecho les corresponde.