Rosario y la región
Pesadilla en Arroyito: los trapitos dueños de la cuadra
Los vecinos de la zona norte denuncian acoso, amenazas y el uso del espacio público como vivienda por parte de un grupo de personas. La situación afecta tanto a comerciantes como a clientes que asisten al banco de la cuadra
La zona de Alberdi al 300, en su intersección con Gorriti y Vélez Sarsfield, atraviesa una situación crítica que mantiene en alerta a los vecinos del barrio Arroyito. Según las denuncias recolectadas en el lugar, un grupo de aproximadamente cuatro personas ha convertido la entrada de un banco y las veredas comerciales en su lugar de permanencia diaria, utilizando colchones para pernoctar y realizando sus necesidades en la vía pública.
Conflictividad y falta de seguridad
El foco del conflicto no radica únicamente en la situación de calle, sino en los altos niveles de agresividad y violencia que reportan los testigos. Según los testimonios de los comerciantes de la cuadra, estas personas consumen alcohol de forma constante, lo que deriva en peleas internas donde se arrojan piedras y otros objetos contundentes, poniendo en riesgo a los transeúntes.
Además de la ocupación del espacio, los vecinos señalan la actividad de los denominados "trapitos". Los comerciantes indican que estas personas exigen tarifas por el estacionamiento y, en caso de no recibir el dinero, responden con insultos, agresiones verbales y amenazas de robo de pertenencias o rotura de los vidrios de los vehículos.
La ubicación del conflicto es estratégica y de gran afluencia, ya que se trata de la puerta de un banco donde asisten personas mayores para el pago de impuestos o el retiro de dinero. La presencia de estas personas genera una fuerte sensación de vulnerabilidad e inseguridad en los clientes.
Uno de los vecinos del barrio comentó que la gente esta cansada de los maltratos y destacó que estas personas insultan por nada a cada persona que pasa por ahí y no los podes ni mirar porque se ponen agresivos.
Por su parte, los dueños de los locales comerciales manifestaron su temor a que terminen rompiendo directamente los vidrios de sus comercios. Los clientes también han expresado su temor al momento de estacionar para realizar sus compras.
Falta de soluciones
A pesar de que la policía interviene ante las denuncias y retiran a las personas del lugar, la solución resulta transitoria. Los vecinos aseguran que, tras ausentarse por algunos días, el grupo vuelve a instalarse con sus pertenencias.