El episodio ocurrió en la intersección de Junín y Echeverría, frente a uno de los shoppings más concurridos de la ciudad. El comercio funciona de noche con rejas y persianas bajas, modalidad habitual por seguridad.
Según relataron desde el lugar, el hombre se acerca al minimarket, pide fuego a la empleada —que se encontraba acompañada por su pareja— y mientras fuma analiza el nivel de movimiento en la cuadra. Al detectar una moto estacionada, espera el momento justo, simula atarse los cordones, rompe el tambor de arranque con un golpe y se la lleva en segundos.
Los jóvenes advirtieron el robo casi de inmediato, pero no pudieron intervenir debido a las rejas y las persianas del local. Para cuando lograron salir, el delincuente ya había escapado en contramano por calle Junín.