La tranquilidad del barrio Empalme Graneros, en el norte de Rosario, se quebró ayer minutos antes de las 21:00 horas por un episodio de violencia extrema. Lo que comenzó como un intento de robo de una motocicleta se transformó en una escena de terror cuando un delincuente, al no poder concretar el asalto, efectuó un disparo a escasa distancia del rostro de la víctima, identificada como María.
El ataque quedó registrado por cámaras de seguridad que muestran la ferocidad de los motochorros. Se trataba de dos motochorros que circulaban: mientras uno descendió para concretar el asalto con extrema violencia, su cómplice lo aguardaba en la esquina para asegurar la huida.
María regresaba a su casa tras realizar una compra cuando fue abordada por el sujeto que, tras amenazarla de muerte, la arrojó al suelo y la arrastró por el asfalto. Ante la resistencia de la mujer, el delincuente sacó un revólver y disparó. Según relató la víctima, el proyectil no la alcanzó porque logró agacharse en el momento exacto, aunque sintió el estruendo a centímetros de su cara.
Uno de los puntos más impactantes del registro de las cámaras de seguridad es la presencia de menores en la vereda al momento del disparo. En el centro de la escena, una niña de 7 años que se encontraba junto a un bebé de 2 años reaccionó al advertir que el hombre sacaba el arma de fuego, tomó al pequeño en brazos y corrió a refugiarse dentro de una vivienda.
La situación no terminó allí, El esposo de María, al escuchar los gritos de auxilio desde el patio de su casa, salió corriendo y enfrentó al delincuente con su propio cuerpo. En ese forcejeo, el atacante volvió a gatillar apuntándole directamente, pero el disparo no salió, lo que evitó lo que podría haber sido una verdadera tragedia.
A pesar de la violencia del forcejeo y el uso del arma, el delincuente, que contaba con el apoyo de un cómplice que lo esperaba en una motocicleta en la esquina, huyó del lugar sin lograr su cometido.
Los vecinos de Empalme Graneros expresaron su profunda indignación y miedo, asegurando que se trata de una zona de familias de toda la vida donde reina la buena convivencia.