Según relataron testigos, dentro del vehículo viajaban adolescentes que se encontraban muy asustados por la manera en la que circulaba el auto antes del impacto. “Venía haciendo zig zag desde hacía rato”, contaron tras el accidente.
De acuerdo a los testimonios, tras el choque uno de los jóvenes gritaba mientras otro manifestaba dolor en el pecho producto del fuerte impacto.

El vehículo terminó incrustado contra un carrito de comidas, provocando importantes daños materiales. Además del puesto gastronómico, también resultó afectado un sector del cordón de la vereda.
El dueño del carrito aseguró que intentaron solicitarle los datos del seguro a la conductora, aunque la mujer no tendría cobertura vigente.
Las circunstancias del hecho serán materia de investigación para determinar cómo se produjo el accidente y las responsabilidades correspondientes.
