Los vecinos se encuentran nuevamente en alerta debido al regreso de las picadas en la intersección de Oroño y Lamadrid. A pesar de la presencia de cámaras de vigilancia y retardadores de velocidad en la zona, los conductores lograron eludir los controles y organizaron carreras ilegales en plena madrugada del sábado.
Los residentes denunciaron que, además de los ruidos ensordecedores, las motos no solo circulaban a gran velocidad, sino que incluso cruzaban el cantero central para cambiar de mano en la calle Oroño, poniendo en peligro tanto a los conductores como a los transeúntes.