¿Alguna vez sentiste “mariposas en el estómago” antes de una situación importante? No es solo una metáfora. El cuerpo humano tiene lo que la ciencia denomina un “segundo cerebro”: el sistema nervioso entérico, una red de millones de neuronas ubicada en el intestino que regula la digestión y también influye en el estado de ánimo.
Este sistema funciona de manera autónoma, aunque está en constante comunicación con el cerebro principal a través del nervio vago. Por eso, lo que pasa en el intestino puede impactar directamente en cómo nos sentimos.

¿Qué es el “segundo cerebro”?
El llamado segundo cerebro es el sistema nervioso entérico, una compleja red neuronal que recubre el tracto gastrointestinal.
🔬 Algunos datos sorprendentes:
Contiene más de 100 millones de neuronas, una cifra comparable a la médula espinal.
Puede funcionar de manera independiente del cerebro.
Produce neurotransmisores clave, como la serotonina, asociada al bienestar.
De hecho, se estima que alrededor del 90% de la serotonina del cuerpo se produce en el intestino, no en el cerebro.

Cómo influye en el estado de ánimo
La conexión intestino-cerebro es bidireccional. Esto significa que:
El estrés puede provocar dolor abdominal o cambios en la digestión.
Problemas intestinales pueden influir en la ansiedad o el estado de ánimo.
La microbiota intestinal (las bacterias “buenas” que viven en el intestino) participa en la producción de sustancias que afectan el sistema nervioso.
Por eso, cada vez más estudios científicos analizan el rol del intestino en trastornos como la ansiedad y la depresión.

Más curiosidades sobre el intestino que te van a sorprender
1. El intestino “decide” cómo digerir sin consultar al cerebro.
Puede coordinar movimientos y secreciones por sí solo.
2. Vivís con billones de bacterias.
La microbiota intestinal pesa hasta 2 kilos y es clave para la inmunidad.
3. El intestino también “habla”.
Envía señales químicas y eléctricas constantes al cerebro.
4. El estrés cambia tu flora intestinal.
Situaciones prolongadas de tensión pueden alterar el equilibrio bacteriano.
5. Lo que comés impacta en tu humor.
Dietas ricas en fibra, frutas y verduras favorecen una microbiota más diversa.
6. El intestino también influye en el sueño.
Al participar en la producción de serotonina, impacta indirectamente en la melatonina, la hormona que regula el descanso.
7. Es clave para el sistema inmunológico.
Gran parte de las defensas del cuerpo se encuentran en el intestino.

¿Cómo cuidar tu “segundo cerebro”?
Especialistas recomiendan:
Mantener una alimentación variada y rica en fibras.
Consumir alimentos fermentados cuando estén indicados.
Dormir bien y reducir el estrés.
Evitar el uso innecesario de antibióticos, que pueden alterar la microbiota.