Vaticano ocupa apenas 44 hectáreas, lo que lo convierte en el Estado soberano más pequeño del mundo. Su población oficial es inferior a 1.000 personas, compuesta por el clero, la Guardia Suiza y empleados del Estado. A pesar de su tamaño, el Vaticano tiene plena independencia política, sistema jurídico propio y relaciones diplomáticas con numerosos países.
Una nación con funciones únicas
El Papa no solo es la máxima autoridad religiosa de la Iglesia Católica, sino también jefe de Estado y de gobierno. Este doble rol hace que el Vaticano tenga características únicas a nivel mundial, combinando poder religioso, diplomático y cultural en un espacio diminuto.

Curiosidades sorprendentes
Guardia Suiza Pontificia: la fuerza militar más antigua en servicio continuo, fundada en 1506. Sus uniformes de colores brillantes son un ícono mundial.
Museos Vaticanos: albergan algunas de las colecciones de arte más valiosas del planeta, con obras de Miguel Ángel, Rafael y Caravaggio.
Biblioteca Vaticana: conserva manuscritos y documentos históricos únicos, algunos de más de mil años de antigüedad.
Equipo de fútbol oficial: compuesto por ciudadanos, empleados y guardias, disputa partidos amistosos internacionales.

Pasaportes propios: el Vaticano emite documentos oficiales y pasaportes para sus ciudadanos, algo poco habitual para un país tan pequeño.
Estación de tren: una de las más cortas del mundo, que conecta con Italia pero mide apenas unos cientos de metros.
Banco del Vaticano: el Instituto para las Obras de Religión (IOR) tiene casi 80 años de historia y maneja operaciones financieras internacionales.
Plaza de San Pedro: puede albergar cientos de miles de personas, contrastando con la población real del Estado.

Semáforos y control de tránsito: pese a su tamaño, el Vaticano tiene su propio sistema de regulación de tránsito, adaptado al flujo de visitantes.
Dominio de Internet exclusivo: utiliza el .va, uno de los dominios nacionales más cortos y exclusivos del mundo.
Datos curiosos adicionales
El Vaticano es un país culturalmente denso, donde cada edificio, museo o plaza tiene un valor histórico incalculable.
La ciudadanía es excepcional: se concede principalmente por función dentro del Estado, no por nacimiento.
A pesar de su tamaño, alberga eventos de alcance global, como las audiencias del Papa o celebraciones religiosas que atraen a millones de peregrinos.
Posee su propio sistema postal, monedas y sellos oficiales, utilizados tanto internamente como para coleccionistas de todo el mundo.