Tras el triunfo en La Plata, Ángel Di María reconoció que Rosario Central tuvo un primer tiempo condicionado por la cercanía del clásico y que Jorge Almirón se enojó en el entretiempo por esa situación. “Entramos en el bache de pensar en el clásico”, confesó el rosarino.
El equipo auriazul venía de resultados irregulares y necesitaba sumar. Finalmente lo logró ante Gimnasia, y tras el partido el campeón del mundo explicó qué ocurrió en la primera mitad.
El tirón de orejas en el vestuario
“Lo importante era Gimnasia. Seguro que va a ser un lindo partido el clásico y es muy apasionante, muy lindo, pero teníamos que hacer lo de siempre, buscar los tres puntos y hacerlo de la mejor manera”, señaló Ángel Di María.
El extremo admitió que la proximidad del clásico influyó en la cabeza del plantel: “A veces es difícil saber que viene un clásico y tener la cabeza en los dos lados, más con pocos días en el medio. Entramos en ese bache, pero en el segundo tiempo Jorge se enojó un poco y salimos con otra cara y eso fue lo importante”.
El entrenador Jorge Almirón marcó el error en el entretiempo y el equipo mostró otra actitud en la etapa complementaria, algo que terminó siendo determinante para el resultado.

“Quiero jugar siempre”
Consultado sobre su participación, Di María dejó en claro su postura: “El técnico es quien decide, pero quiero jugar siempre, para eso vine, para ponerme siempre la camiseta. Es lo que me llena, lo que me da mucho orgullo”.
Además, explicó que se sintió bien físicamente: “Quedé muy contento porque jugué casi 50 minutos y me sentí muy bien. Después Jorge decidió que saliera para descansar”.
Reencuentro con Marco Ruben
También hubo espacio para referirse a su amigo y compañero Marco Ruben. “Lo veo como siempre, flaco, impecable físicamente. Es la realidad, no cambió nada. Desde el día que llegó entrena normal como si nada y me pone feliz jugar con él de nuevo”, expresó.
Con la victoria en La Plata, Rosario Central llega con mejor ánimo al próximo clásico. Pero, como dejó en claro Di María, la lección fue inmediata: antes de pensar en el clásico, había que resolver el presente.