En una noche para el olvido en Rafaela, Newell’s Old Boys sumó un nuevo capítulo a su presente crítico al quedar eliminado de la Copa Argentina. El verdugo fue Acassuso, equipo de la Primera Nacional, que aprovechó la ineficacia y el desorden defensivo de la "Lepra" para imponerse por 2-0 y avanzar de fase.
Un dominio estéril y un golpe inesperado
Desde el inicio, el guion del partido fue el esperado: Newell's tomó la iniciativa, posicionándose en campo rival y buscando lastimar principalmente a través de las proyecciones de Armando Méndez por la banda derecha. Acassuso, por su parte, se abroqueló cerca del arco custodiado por Atamañuk, esperando agazapado su oportunidad.
Esa chance llegó a los 21 minutos de la manera menos pensada. Tras un tiro libre a favor de Newell's que no prosperó, nació un contragolpe letal. Agustín Hermoso comandó la contra, sorteó la marca de tres defensores leprosos y asistió a Martín Schlotthauer, quien definió con frialdad ante la salida de Barlasina para marcar el 1-0.
Nerviosismo y sentencia
El gol descolocó por completo al conjunto de Frank Kudelka. La tenencia de la pelota se volvió imprecisa y el nerviosismo se trasladó desde el césped a las tribunas, donde los hinchas manifestaron su descontento con murmullos que sentenciaron el final del primer tiempo.
En el complemento, la urgencia de Newell’s fue el mejor aliado de "Los Quemeros". A pesar de los intentos desesperados por igualar, la falta de ideas fue la constante en el equipo rosarino. A los 74 minutos, tras un desajuste defensivo, Nahuel Petillo conectó un cabezazo fulminante que sentenció el 2-0 definitivo.
El dato: Con esta derrota, Newell’s pierde uno de sus grandes objetivos del año y agrava su situación anímica de cara al torneo local.

Un futuro comprometido
La eliminación deja a Newell’s en una posición sumamente delicada. Sin competencia federal, el equipo regresa a Rosario con la obligación de sumar puntos de manera urgente en la Liga Profesional, donde su posición en la tabla anual y los promedios comienzan a ser una preocupación real para la dirigencia y el cuerpo técnico.