La Bombonera, ese mítico estadio que vibró en innumerables ocasiones con su jugador emblema Diego Armando Maradona en la cancha, en el amanecer de los '80 y en su regreso entre 1995 y 1997, fue hoy testigo silencioso de los simpatizantes que se acercaron a llorar al astro.
Maradona había estado en La Bombonera el 7 de marzo último, con Gimnasia, club al que aprendió a querer en tan poco tiempo y al que adoptó como propio, en la consagración de Boca en la Superliga, en aquella tarde-noche en la que el astro fue ovacionado desde los cuatro costados.
Anoche, el único palco prendido fue el que ocupó tantas veces en familia y con amigos.