La historia tuvo un giro clave cuando Ángel Di María, que empezó en el banco, entró en el segundo tiempo y cambió el rumbo del encuentro. Participó en el empate y asistió a Jáminton Campaz en el gol del triunfo.
El conjunto rosarino dominó gran parte del encuentro, aunque le costó encontrar claridad para vulnerar a un Banfield muy ordenado. La posesión fue abrumadora: Central controló el balón en un 74,1 por ciento, realizó 21 remates y 6 tiros al arco, mientras que su rival del sur bonaerense apenas intentó 7 veces y disparó en 2 ocasiones.
El momento decisivo llegó en la segunda mitad. Con el marcador 0-1 en contra, Di María ingresó desde el banco y le dio un giro al ataque de Central. A los 63 minutos, su centro generó un gol en contra de Santiago López García que igualó las acciones, y en los minutos finales, volvió a ser protagonista con un envío preciso que encontró la cabeza de Campaz, quien convirtió el 2-1 a los 83.

La presencia del campeón del mundo fue fundamental y muy efectiva: en pocos minutos, participó en los dos goles, aceleró cada ataque y aportó la calidad que le había faltado al equipo en la primera parte. Además, a los 75 minutos, asistió a Pol Fernández en una acción peligrosa que no pudo concretar Alejo Véliz.
Aunque inicialmente fue preservado por una sobrecarga en el aductor izquierdo, la vuelta de Di María a la cancha fue la gran noticia en Arroyito. Su ingreso, aunque breve, fue clave para que Rosario Central lograra una remontada que quedó en la memoria de todos los hinchas que vivieron otra noche de fiesta en su casa.