Lo que debía ser una fiesta deportiva terminó en un episodio de extrema violencia. El encuentro entre Independiente y Universidad de Chile, disputado anoche, fue suspendido tras una serie de incidentes en las tribunas que dejaron destrozos materiales, heridos y escenas de caos.
Según relataron testigos, el primer tiempo transcurrió con normalidad, con goles y festejos de ambas parcialidades. Sin embargo, todo se desató en el entretiempo, cuando desde la tribuna visitante comenzaron a prender fuego parte de las gradas y a lanzar proyectiles, entre ellos hierros y hasta un inodoro que explotó al caer en la popular.
“Lo que vivimos fue una masacre. Había familias, chicos, todos acorralados en un rincón por el miedo”, relató Delfina, una hincha presente en la platea. Los disturbios incluyeron el estallido de bombas de estruendo y una lluvia de piedras que obligó a abrir sectores de platea para que los simpatizantes pudieran refugiarse.
El árbitro intentó reanudar el juego en el segundo tiempo, pero a los pocos segundos la violencia recrudeció y no hubo más alternativa que suspender el encuentro. “La angustia fue enorme. Vimos a una madre y a su hijo heridos por un cascote, gente devastada y un estadio destrozado”, añadió otro testigo.
Más allá de los hechos, los hinchas genuinos de Independiente expresaron su indignación por las sanciones que recaerán sobre el club, pese a que la mayoría del público no tuvo participación en los disturbios.
Si bien hasta el momento no se registraron víctimas fatales, las imágenes del caos recorren el mundo y abren un nuevo debate sobre la seguridad en los estadios y la responsabilidad en la organización de este tipo de eventos.