En una jornada marcada por el silencio y el dolor profundo, la comunidad de San Cristóbal despidió este martes los restos de Ian Cabrera, el adolescente de 13 años que perdió la vida tras ser asesinado a disparos dentro de la Escuela Normal 40.
El cortejo fúnebre, que partió desde la sala velatoria hacia el cementerio municipal, contó con una movilización masiva de familiares, vecinos y compañeros del Club Independiente, donde la víctima jugaba al fútbol desde los cinco años.
El desgarrador último adiós
La despedida final estuvo cargada de emoción. Cientos de chicos de las divisiones inferiores del club local asistieron con sus banderas y camisetas para acompañar el féretro de su compañero. El coordinador de fútbol de la institución, profundamente conmovido, manifestó el inmenso dolor de todo el club y de la ciudad ante la pérdida de un joven que entrenaba a diario y se caracterizaba por su alegría constante.
El velatorio fue precedido por una marcha de velas realizada el lunes por la noche frente al establecimiento educativo y en la plaza principal de la ciudad, donde los habitantes de la localidad se unieron bajo un solo pedido de justicia. Mientras tanto, la Escuela Normal 40 permanece cerrada y las autoridades del Ministerio de Educación de Santa Fe evalúan cómo será el complejo retorno a las aulas, previsto inicialmente para el próximo lunes.
En medio de la tragedia, surgió el relato de quien es considerado el héroe de la jornada: el portero del colegio. En declaraciones exclusivas, el trabajador detalló el momento exacto en el que decidió intervenir para frenar al agresor, un alumno de 15 años que ingresó al edificio con una escopeta superpuesta oculta en su mochila.
"Escuchamos una explosión y en ese momento escuchamos los gritos de los alumnos que salían hacia afuera. Cuando ingreso a la puerta, veo que el alumno estaba disparando. Lo encaro para asustarlo y sacarle el arma; él se asusta, corre por el pasillo y me apunta", relató el portero. Según su testimonio, aprovechó la velocidad del envión para tumbar al joven y quitarle el arma. Al momento de la captura, el atacante tenía la cartuchera llena de cartuchos y el arma lista para volver a ser disparada. "Me arriesgué y salvé a muchos. Si no hubiese sido por eso, pudo haber más muertos", sentenció.
Respecto al estado del agresor durante el hecho, el portero describió una situación de desconcierto: "Estaba desorientado. No sabía lo que había hecho. Lo único que repetía era que había ido a cazar el fin de semana".
Estado de salud de los heridos
En la ciudad de Santa Fe se sigue de cerca la evolución de Felipe, de 13 años, quien permanece internado en el Hospital de Niños Orlando Alassia. El director del nosocomio confirmó que el adolescente se encuentra lúcido, se alimenta por sus propios medios y presenta heridas de perdigonadas que no revisten gravedad ni afectaron su visión.
La familia de Felipe indicó que el joven aún no conoce el trágico desenlace de su compañero. "Por el momento no se lo vamos a decir; le apagamos el televisor de la habitación. No va a tener celular, hasta que profesionalmente no lo preparen, seguramente los padres no van a decirle nada", explicó su tía desde la puerta del hospital. Se espera que el menor reciba el alta médica en las próximas horas para regresar a su hogar.