Debido a la cuarentena obligatoria, el personal del Monumento Nacional a la Bandera que habitualmente se encarga de esa tarea, debió dejar de hacerlo.
Ante esta situación, los excombatientes de Malvinas se ofrecieron a sostener en grupos rotativos el compromiso de izar y arriar la Enseña Patria cada día en el mástil mayor.